Cuántas veces no nos han dicho o hecho creer que si somos o tenemos conocimientos de un tema, no nos es permitido fallar en este. Por ejemplo, si se tiene conocimiento sobre psicología, no se puede fallar en la salud mental o si eres nutricionista, hay que tener un cuerpo con las medidas perfectas. Así como estos ejemplos existen más.
Pues, yo aun teniendo conocimientos sobre psicología he sufrido de depresión. La depresión se puede describir como el hecho de sentirse triste, melancólico, infeliz, con ira, derrumbado, etc. La mayoría de nosotros se siente de esta manera de vez en cuando durante períodos cortos, esto interfiere en nuestra vida diaria.
Claro que existen diferentes tipos de depresión y el tema es más complejo, sin embargo, lucho por salir adelante estando consciente que la depresión no me define.
Lo mismo sucede con nuestra vida cristiana. Las demás personas, incluso nosotros mismos, esperamos perfección, no ceder a las tentaciones ni pecados y mucho menos que fracasaremos.
Déjame decirte que no es así, pues claro, somos seremos humanos y NO somos perfectos. Aun siendo creyentes caemos en pecados y cedemos a las tentaciones.
¿Recuerdan la historia de la mujer que fue sorprendida en adulterio? (Juan 8) Las palabras de Jesús fueron: «El que no haya pecado, tire la primera piedra».
Dios dio a su único hijo para comprarnos con su sangre, así que tu cuenta está pagada. No permitas que un error que cometiste ni las críticas detengan tu llamado. Te es permitido fallar, la diferencia está en aprender de ello y hacerlo una oportunidad.