Una vez leí la frase: «Somos seres imperfectos amados por un Dios perfecto». Te invito a que te detengas un momento para analizarla, en pocas palabras dice mucho.
Muchas veces tomamos de excusa nuestra debilidad por lo que decidimos alejarnos de Dios porque no nos creemos capaces ni merecedores. Entonces estaríamos olvidando que la gracia de Dios es más poderosa que nuestros pecados.
Seamos humildes para aceptar nuestros errores y reconocer que fallamos, dejemos de buscar excusas. Dios sabe que somos imperfectos y aún así desea bendecirnos, nos ama, nos perdona y nos recibe con los brazos abiertos, como cualquier padre haría por sus hijos.
Acércate a tu Padre, el tiempo que hables con Él no es lo importante, sino la fe con la que te acercas para orar; reconoce que eres un ser humano con debilidades y esfuérzate por mejorar.
Recuerda, si fuéramos perfectos, entonces Jesús no hubiera tenido un propósito para estar en la tierra. ¿Entendiste? Si no, te lo digo con otra frase: «Tu deuda está pagada por un Dios perfecto que nos ama».
Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto que, aunque estábamos muertos a causa de nuestros pecados, nos dio vida con Cristo, pues solo por su gracia somos salvos.
Efesios 2:4-5 (NBV)