Sé que puede parecer demasiado repetitivo que siempre nos recuerden que en todo momento se debe orar, no solo cuando las cosas están saliendo bien y mucho menos solo porque todo en nuestra vida está de cabeza y no logramos encontrar la salida. Es que, la oración, en serio funciona. Dios en su palabra nos ha dejado tantas historias de personas que en medio de las situaciones de sus vidas oraron. Una historia que me deja sorprendida es la de Ezequías: la historia dice así en Isaías
En esos días, el rey Ezequías se enfermó gravemente y estaba por morir. El profeta Isaías fue a visitarlo y le dijo: «Dios dice que vas a morir, así que arregla todos tus asuntos familiares más importantes».
Isaías 38:1-5 (TLA)
Entonces Ezequías volvió su cara hacia la pared y oró a Dios así: «Dios mío, no te olvides de que yo siempre he sido sincero contigo, y te he agradado en todo». Luego Ezequías lloró con mucha tristeza.
El profeta Isaías salió, y ordenó que le pusieran al rey Ezequías una pasta de higos en la herida para que sanara. Luego el rey preguntó: «¿Cómo puedo estar seguro de que voy a sanar, y que podré ir al templo de mi Dios?»
Dios le dijo a Isaías:
«Vuelve y dile al rey Ezequías, que yo, el Dios de su antepasado David, he escuchado su oración y he visto sus lágrimas. Dile que lo sanaré, y que voy a darle quince años más de vida.
Dios escuchó la oración de Ezequías. Quizás podamos decir que ya nos cansamos de orar y no pasa nada, simplemente no vemos la luz al final de túnel; oro todos los días, entro en mi cuarto cierro la puerta y me dedico a adorar a Dios, pero no veo la solución a mí problema. Para eso te tengo una buena noticia: Dios dice en Salmos 43:17: “Clamaron los justos, y Jehová oyó, Y los libró de todas sus angustias”; y en Salmos 91:15: “Me invocará, y le responderé; yo estaré con él en la angustia; lo rescataré y lo honraré”.
Hazlo una vez más. Entra en tu cuarto, cierta la puerta y clama a Dios que Él desde lo alto escuchará tu oración y correrá a tu auxilio, no dudes y confía en que Él está cuidando de ti.