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Paula Samayoa

20 de julio de 2020

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¿Y si mis planes no eran los correctos?

Mis sueños fueron derrumbados el 15 de marzo cuando tenia que volver a Guatemala y suspender las actividades que, según yo, me harían alcanzar una meta.

¨El corazón del hombre traza su rumbo, pero sus pasos los dirige el Señor¨.

Proverbios 16:9 (NVI)

Llegué a odiar tanto este cochino virus, porque me había arrebatado mis sueños, esos que ya tenía idealizados y en mi cabeza se empezaron a borrar.

Por un momento no sabía qué iba a hacer, le di tiempo a mis pensamientos, mas no dejé que se apoderaran de mí (aunque sí lo hicieron un poco, la verdad). 

Es allí cuando empecé a ver las cosas de otra manera, lo más difícil de todo esto fue ser agradecida, porque a pesar de todo yo estoy bien y puedo cambiar los planes para alcanzar todas las metas que me propuse.

No todo está perdido. Si los planes no funcionan, cambia el plan, pero no la meta. Hay muchas personas a las que no les gusta hacer planes y son superfan de lo espontáneo y, somos otras a las que nos gusta tener hasta cinco planes por si alguno de los anteriores no funciona. Y sí, yo soy una de esas personas que tiene cinco backups por si las dudas.

Empecé el año con todas las ganas de realizar muchas cosas: ahorrar, emprender, viajar, tener mi mente abierta a nuevas posibilidades y oportunidades, pero nunca imaginé que un horrible virus fuera a arruinar todo. Y bueno, esto puede pasar en la vida de muchos y no precisamente tiene que ser un virus el que arruine tus cinco planes.

Cuando pasa esto, es imposible no sentirse perdido, por un momento puede ser que ya llega la preocupación que es muy muy amiga de la ansiedad y del estrés. Suele pasar que en estos momentos en los que te sientes más seguro, de que estás en el camino correcto y que estás haciendo las cosas bien, cuando de pronto, todo se arruina. 

La caída puede ser muy dolorosa, pero después de todo, no quiere decir que es imposible llegar a tener aquello por lo cual has estado trabajando muchísimo, esos viajes los cuales has organizado, ese negocio que has querido emprender, la carrera que quieres estudiar o empezar de cero, elegir mejor a las personas en tu vida, hacer ejercicio para estar más saludable o más guapo. Uffff, miles de cosas en las que todos estábamos trabajando.

«Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán.»

Proverbios 16:3 (NVI)

¿Difícil no? Ser agradecido en los peores tiempos cuando piensas que todo está perdido.

Si nos ponemos a pensar un poquito, tal vez no era la manera más eficaz, correcta o segura de llegar; no es el momento de lamentarnos, la verdad, por algo que ya pasó, es el momento de un reajuste en nuestros planes o en trabajar con lo que ya tenemos, dejar de atormentar nuestra mente con cosas que no podemos cambiar.

No soy la única persona que tenía planeado ahorrar, comprar un carro, darle la vuelta al mundo, tener un cuerpazo para el verano, pero aún estamos a tiempo de cumplir nuestras metas, depende de la actitud con la que tomemos las cosas.

Hoy más que nunca estoy segura de que puedo lograr cualquier cosa que me proponga o te propongas, tal vez las cosas no van a salir exactamente como yo las tenía planeadas, tal vez el camino no va a ser como lo tenía trazado, pero SI ESTÁ EN LOS PLANES DE DIOS, SE DARÁ.

 La vida es corta, sí, pero el tiempo de Dios es perfecto.

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