Todos pasamos por momentos de frustración en algún punto de nuestra vida, sin embargo, ¿qué pasa cuando esa frustración se convierte en un vacío existencial, cuando no le encuentras sentido a tu vida, cuando te has quedado solo, cuando las cosas en tu vida no han resultado como lo esperabas o incluso cuando no tienes ganas de continuar con tu vida? Si a eso le sumamos el hecho de no tener a Dios en tu vida, la cosa se pone peor. Yo tuve que pasar por eso y la respuesta a esta situación pudo haber terminado en varios finales, la mayoría de ellos de mala manera.
A veces en los noticieros podemos ver que hay gente que al no encontrar soluciones a sus problemas, deciden perder el regalo de la vida. Ese pudo haber sido mi caso, sin embargo, la respuesta para mí llegó a través de una hermana que se me acerco y me presento a Jesús. Justo cuando más lo necesitaba fui alcanzada por su gracia y su misericordia, así que a través de una oración en la que lo acepté como mi Señor y mi Salvador, mi vida fue restaurada.
Fue así como desde ese momento pude darme cuenta que Él nunca me ha dejado sola, donde quiera que camino noto cómo Él va conmigo, siempre está en los procesos de mi vida y tengo la certeza de que Él ya me conocía aun antes de haberme formado en el vientre de mi madre y me santificó antes de nacer y eso no fue todo, sino que también me dio por profeta a las naciones (Jer. 1:5). Esas naciones para mí significaron los integrantes de mi familia y hoy puedo testificar que como resultado de mis oraciones, cada uno de ellos recibió también a Jesús; esa ha sido una de las bendiciones mas grandes y hermosas que he recibido. La gracia y misericordia que me alcanzó fue tan grande que los alcanzó a ellos también.
Si estás pasando por una situación difícil, quiero decirte que la oración es una de las cosas que más nos une a Dios, y es tan poderosa que puede transformar y restaurar tu vida, así como lo hizo conmigo. Nunca te canses ni dejes de orar por los que te rodean, Dios puede quebrantar cualquier corazón. Aunque a veces pienses que es difícil ver un cambio, aunque a veces pienses que tu oración no trae frutos, su gracia y misericordia alcanza a todos.
Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová.
Josué 24:15 (RVR1960)