Ignite

Raquel Hernández

18 de mayo de 2020

Compartir en

Respiro…

Me he detenido a pensar en lo que estoy haciendo en este momento y todo el tiempo. Estoy respirando constantemente, es algo tan natural e indispensable en mi vida. Estoy intercambiando gases del medio ambiente a través de todo mi sistema respiratorio, cada segundo de mi vida estoy absorbiendo aire y tomo de él las sustancias y luego las expulso. Un proceso muy simple, pero vital para que pueda vivir.

Nadie puede respirar por mí o en mi lugar, es algo que yo misma tengo que realizar, es la única manera en la que puedo sobrevivir, a menos que mis pulmones o alguna otra parte importante de mi aparato respiratorio no esté funcionando bien; en ese caso tendría que ir al hospital. Quizá los médicos tendrían que ponerme un ventilador y de esa manera yo podría respirar artificialmente, eso me podría ayudar y facilitar por un tiempo el respirar y poder vivir.

Si me recupero, no importa el tiempo que tarde, en algún momento los médicos me tendrían que quitar el ventilador para saber si ya estoy lista para respirar por mis propios medios. Esa es una forma en la que yo podría respirar, pero no sería por mí misma y, si no estoy lista aún y me quitan el ventilador, podría morir automáticamente.

El ventilador puede hacerme respirar artificialmente y mantenerme viva por un tiempo, pero no sustituir mi respiración natural.

Hay una metáfora que deseo transmitirles con todo esto y, es en cuanto a tu relación personal con Dios. Es algo como respirar, es necesario, indispensable para vivir y algo muy personal.

El ventilador es algo como ir un domingo a la iglesia, me puede ayudar por un momento, un tiempo, a tener una relación con Dios, pero no puede ser así toda la vida.

En este momento se me ha quitado ese ventilador que me ayuda momentáneamente a vivir espiritualmente, esa respiracion artificial me ha sido quitada, ya no puedo congregarme en cada servicio los domingos o martes, etc.

Es el momento de respirar por mí misma, por sí solos y poder vivir en comunión con Dios.

Tenemos que esforzarnos individualmente, por recibir ese oxígeno que nos da vida a través de la oración, adoración y la lectura de la Palabra de Dios, eso nos dará vida.

Me darás a conocer la senda de la vida;
en tu presencia hay plenitud de gozo;
en tu diestra hay deleites para siempre.

Salmo 16:11 (NBLA)

Si te quedaste picado por leer más...