Creo que todos hemos escuchado el término de un «lobo con piel de oveja». Esto viene a raíz de una fábula del famoso Esopo sobre un lobo que se disfraza de oveja para engañar a un pastor, quedarse con su rebaño de ovejas y comérselas. Al final de la fábula, el plan no resulta como el lobo esperaba, pero esa parte no aporta nada a este blog, así que simplemente omitiremos este final.
El término de «lobo con piel de oveja» se utiliza para hacer referencia cuando alguien se presenta y aparenta ser una buena persona, una buena amistad, una gran pareja, entre otras cosas, pero resulta que tiene otro tipo de intereses y no es quien dice ser. A todos de alguna u otra manera nos han advertido de este tipo de personas, más cuando somos cristianos y nos dicen que no nos juntemos con la gente del mundo, los no creyentes, los que realizan cualquier tipo de actividades sin remordimiento alguno. ¿Pero eso quiere decir que nos quedemos siempre encerrados en nuestra burbuja aislados de todo el peligro de afuera? Yo no digo que no sea cierto lo que nos dicen y que hagamos oídos sordos a esos consejos, también por algo nos lo dicen, ¿pero acaso los cristianos debemos solo resistir los ataques y no podemos hacer nada para contraatacar?
»El trabajo que yo los envío a hacer es peligroso. Es como enviar ovejas a un lugar lleno de lobos. Por eso, sean listos y estén atentos como las serpientes, pero sean también humildes, como las palomas».
Mateo 10:16 (TLA)
No lo digo yo, lo dijo Jesús. Tenemos un trabajo que se vuelve peligroso no por lo que hacemos, sino por los lugares a donde nos lleva. No es cosa fácil evangelizar a tu grupo de amigos de la universidad que se juntan a beber, a tus amigos de la cuadra que te invitan a drogarte, quizá a tus colegas de trabajo que tratan de convencerte para que los ayudes a realizar actividades ilícitas o quien quita a tus familiares que les encanta el chisme y tratan de hacerte parte de él. Pintándolo así pareciera que todos son un peligro para nosotros, pero en realidad no somos nosotros los que deberíamos preocuparnos.
Dios nos ha elegido para algo mucho más grande que nosotros, nos ha dado tantos talentos y dones que bien podemos utilizar para llegar a aquellos que andan perdidos por el mundo, y para llegar a ellos debemos ir hacia donde están que es el mundo mismo. Por eso Jesús también dijo que fuéramos listos y atentos como serpientes, sí, como serpientes; así como esa serpiente engañó a Eva para que pecara, nosotros debemos ser astutos para llevar a aquellos que lo necesitan de regreso a Dios. Eso sí, no seamos prepotentes y obliguemos a los demás a regresar cuando ellos no quieren, por eso seamos humildes e inofensivos como palomas y no hagamos más daño del que ya está hecho.
Tu misión, si decides aceptarla, es ser luz en medio de la oscuridad, ser una oveja con piel de lobo para llevar el evangelio a todos lados sin distinción alguna. Claro, seamos cuidadosos con lo que hacemos para llegar a esas personas, no vaya a ser que terminemos perdiendo el rumbo y acabemos perdidos. ¡Dale con tokio que no vas solo!
Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo y prediquen la Buena Noticia a todos. El que crea y sea bautizado será salvo, pero el que se niegue a creer, será condenado. Estas señales milagrosas acompañarán a los que creen: expulsarán demonios en mi nombre y hablarán nuevos idiomas. Podrán tomar serpientes en las manos sin que nada les pase y, si beben algo venenoso, no les hará daño. Pondrán sus manos sobre los enfermos, y ellos sanarán».
Marcos 16:15-18 (NTV)