¿Alguna vez has tocado una puerta muchas veces para que se abra, pero te cansas y agobias porque nunca se abrió? Quizás invertiste tiempo, esfuerzo, economía y diste el corazón en una relación que nunca prosperó. A lo mejor recibiste una promesa de parte de Dios que aún no has visto cumplirse, un trabajo al cual aplicaste y creíste, pero esa llamada nunca llegó o esa sanidad por la que clamas aún no se da.
Déjame decirte que Dios está trabajando en ti, porque la vida está llena de etapas que te van formando y nada escapa a la voluntad de Dios. Un día inesperado esa persona llegará a tu vida como un complemento tan perfecto, esa llamada que no esperabas para ofrecerte una plaza laboral se dará; porque cuando Dios tiene preparado algo para ti, ni aunque te quites; pero cuando no es para ti, ni aunque te pongas. En Dios todo cumple un propósito y aunque no puedas ver, se está gestando el cumplimiento de una promesa de parte de Dios.
José el soñador fue puesto en la cárcel de manera injusta al culparle de un delito que no cometió, pero aun en la cárcel Dios le dio gracia y fue puesto como jefe de todos los presos y todo lo que José realizaba Dios lo hacía prosperar (Gn. 40). Un día fue puesto en la cárcel el jefe de los coperos y el jefe de los panaderos del faraón. Estos dos tienen un sueño y al despertar al otro día se lo cuentan a José, quien logra interpretar ambos sueños. Tres días después son sacados estos hombres de la cárcel, el jefe de los coperos fue restituido en su puesto y el jefe de los panaderos fue ahorcado, justo como lo interpreto José en los sueños que habían tenido. Cuando el jefe de los coperos fue sacado de la cárcel y restaurado en su puesto, le prometió a José que hablaría al faraón de él para que lo sacara de la cárcel, pero pasaron dos años en los cuales esa promesa fue olvidada. Si es duro esperar día tras día por una promesa y ver cómo es olvidada, imaginemos ahora dos años. Pero un día el faraón tiene un sueño del cual no sabía su significado y nadie podía interpretar, entonces este jefe de los coperos se acuerda de José, que está allá metido en la cárcel olvidado aparentemente, pero Dios nunca se olvidó de su promesa ni de José. Entonces es sacado de la cárcel y traído delante de faraón, quien al escuchar el sueño del rey, le da la interpretación y es puesto como segundo después de faraón para gobernar sobre toda la tierra de Egipto y le fue dada la hija de faraón por mujer. Esto sucedió cuando José era de 30 años (Gn. 41).
El Kairos de Dios se refiere a al tiempo de Dios, el cual es perfecto. No desmayes, sigue creyendo y confiando en su palabra y sus promesas. Mientras tanto, en donde Dios te ha puesto, toma aprendizaje, sé luz y da fruto de bien.
Sin embargo, Dios lo hizo todo hermoso para el momento apropiado…
Eclesiastés 3:11 (NTV)