Este sábado pasado tuvimos nuestra última reunión del año y nos sentimos agradecidos por todos esos momentos que pudimos compartir juntos, tal vez de la forma que nunca hubiéramos imaginado, pero eso no le quita valor a esos recuerdos que quedaron grabados en nuestra memoria.
Está claro que todo es por y para Dios, sin embargo, ustedes no dejan de ser importantes para que Ignite sea una realidad. Damos gracias por la vida de cada uno y por lo que aportaron siempre al grupo, a pesar de las dificultades de la situación.
También damos gracias por aquellos a los que conocimos por primera vez y que se sumaron a nosotros y también por los demás a los que pudimos acercarnos más. Cada uno es un ser muy especial y lleno de luz y son todos una bendición. Esperamos seguir conociéndolos más y que podamos compartir una infinidad de nuevos recuerdos juntos.
Serán unas semanas en las que estaremos en pausa como grupo, pero quiero animarlos a que personalmente sigan activos en la fe, en su relación con nuestro Padre y que no se conformen con lo que han recibido de parte de Dios en lo que va del año, sino que pidan más de su llenura y enciendan aún más ese fuego que arde dentro de ustedes.
Adiós, Ignite 2020. Nos vemos en el 2021.
Si digo: «No pensaré más en el Señor, no volveré a hablar en su nombre», entonces tu palabra en mi interior se convierte en un fuego que devora, que me cala hasta los huesos. Trato de contenerla, pero no puedo.
Jeremías 20:9 (DHH)