En nuestro país Guatemala se celebró hace unos días el Día del Maestro, en donde celebran a todos aquellos que su labor diaria es enseñar. Qué alegría ver publicaciones en redes sociales con palabras de felicitaciones y recuerdos de infancia con maestros ejemplares. Viendo todo eso me puse a pensar que en la Biblia leemos tantas historias de la vida de Jesús en la tierra. Él no solo enseñaba con palabras, más bien con sus hechos. Él era la verdad, él era lo que enseñaba antes de decirlo y lo vivía mucho antes de enseñarlo.
Así como a lo largo de nuestra vida nos hemos topado con grandes maestros, hoy vengo a recordarte que tenemos al mejor maestro del mundo: Jesús, quien con su vida nos muestra como la obediencia a Dios logra que se cumpla su palabra en nosotros. Jesús fue obediente hasta la cruz. Jesús también enseñó la forma en que podemos ser felices, cómo podemos encontrar paz y ser salvos. Hoy te comparto cinco lecciones que enseñó,
1. Ama a Dios y a tu prójimo
“Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante a este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. —Mateo 22:37-39—. Al cambiar el odio y el resentimiento con amor y amabilidad, nos sentiremos más cerca de Dios, y no solo eso, sino que también veremos que hay más paz en nuestra vida.
2. Recuerda la regla de oro
“Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. —Mateo 7:12—. Procuremos trata a otros de la forma en que queremos que nos traten. Al hacerlo, fortaleceremos nuestras relaciones.
3. Cree en Jesús
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo Unigénito para que todo aquel que en Él crea no se pierda más tenga vida eterna” —Juan 3:16—. Tener fe en Jesús significa que creemos en Él y en Sus enseñanzas. Tener fe en Jesús nos bendecirá en esta vida y en la vida venidera.
4. Comunícate constantemente con Dios
Él comenzaba sus días conversando con el Padre y aprovechaba cualquier oportunidad para invocar la presencia y el poder de Dios. A veces oraba solo —Marcos 1:35— y en otras ocasiones acompañado —Juan 11:41-42—. Oraba antes de comer —Lucas 24:30— y después de sanar —Lucas 5:12-16—. La oración tenía un lugar especial en su vida.
5. Perdona
Un día Pedro le preguntó, “Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete? Jesús le dijo: “No te digo que hasta siete, sino hasta setenta veces siete”. —Mateo 18:21-22—. Cuando ofrecemos libremente el perdón a otros, podemos tener paz y perdón en nuestra alma. El perdón no libera a otros, nos libera a nosotros mismos.
Así que, te invito a que pongamos en práctica estas enseñanzas de Jesús. Él, el mejor maestro del mundo, las dejó en su Palabra para que nunca nos faltara una guía de cómo vivir en el mundo y gozar de sus bendiciones hechas especialmente para nosotros.