El ayer
Nos sirve para evaluar y recodar lo que hicimos bien o mal, el ayer es el sensor que nos ayuda a evaluar y actuar para futuras eventualidades; si no prestamos atención al ayer, seguramente volveremos a errar. No es que vivamos en el ayer, sino que pensar en el ayer nos hace actuar de mejor manera en el hoy.
El hoy
Es importante saber dónde estábamos, es importante saber dónde estamos y es importante saber en dónde vamos a estar. Pero lo que sobresale de todo esto es saber dónde estamos hoy, porque donde estamos hoy, es la cosecha de lo que sembramos ayer y lo que estamos sembrando hoy, será la cosecha de mañana.
El mañana
El mañana es incierto… solo tenemos una noción borrosa de lo que posiblemente pueda ser con base en nuestros planes y metas. Dice un refrán: “Lo seguro es lo comido”. Efectivamente el hoy es lo único seguro, por eso levántate de tu ayer, disfruta tu hoy como nunca antes porque no regresará y simplemente pon tu mañana (confianza) en las manos de Dios y Él hará.
Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Filipenses 4:6-7 (RVR1960)