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Josué Quintana

28 de febrero de 2022

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Superdotados

Desde muy pequeño he demostrado mucho interés por aprender, durante mis años de estudio siempre fui el mejor alumno de la clase y debido a eso solía recibir comentarios acerca de lo inteligente y especial que era, que mi inteligencia me haría sobresalir y ser exitoso en la vida. En cierto modo, yo mismo estaba convencido de que así sería.

Cuando empecé a estudiar en la universidad, dejé de ser ese alumno aplicado y sobresaliente: con el transcurrir de los años mis calificaciones solo empeoraron, llegué a cuestionarme si en realidad era tan inteligente como mis profesores de la primaria y secundaria me habían hecho creer, incluso consideré abandonar la carrera varias veces, ya que era muy frustrante ver cómo otras personas sin estudios universitarios tenían buenos empleos o un negocio exitoso sin necesidad de haber “malgastado” tanto dinero pagando la universidad y yo, después de tantos años, seguía sin acabar mi carrera y ni siquiera tenía experiencia laboral por haberme dedicado a estudiar.

En el 2020, debido a la pandemia tuve que regresar a casa con mi familia, creía que había fracasado en la vida por no haber terminado mi carrera y por no poder conseguir un empleo en el área de la arquitectura, como algunos de mis compañeros, sentía que solo era una carga para mi familia, sufrí de mucho estrés y ansiedad, a tal punto de que mi salud física se vio afectada.

En medio de la pandemia se me presentó la oportunidad de participar en un concurso llamado Batalla de Superdotados, el cual consistía en enfrentarse a otra persona a través de una transmisión en vivo resolviendo problemas matemáticos, ofrecían un premio en efectivo para el ganador. Yo fui el ganador entre 32 participantes de 2 países, esto me hizo sentir motivado y pensar que sí era bueno para algo, el siguiente año decidí volver a participar y nuevamente gané.

Estoy seguro de que haberme permitido participar y ganar dos veces consecutivas, fue la forma de Dios de demostrarme que está pendiente de mí y que si él nos ha dado un don debemos aprovecharlo, recordando siempre que Él es la fuente de toda sabiduría y conocimiento.

Sabiduría ante todo; adquiere sabiduría; Y sobre todas tus posesiones adquiere inteligencia.

Proverbios 4:7 RVR1960

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