Ignite

Denísse Cortez

7 de febrero de 2022

Compartir en

¡Ya no puedo más!

Mientras me alistaba para dormir, mi mente divagaba en recuerdos de unos ayeres; cuando para mí todo era perfecto. Servir a Dios en el ministerio que me gustaba y sentirme como en casa al llegar al templo en el que me congregaba, pero reacciono y lo comparo con lo que sucede hoy en día y pienso seriamente: ¿qué ha pasado?, ¿en dónde estoy ahora?, ¿qué me afectaba tanto?

Mi ánimo había decaído tanto, había dejado que las situaciones me alejarán del servicio al Señor.  Ahí mismo venía a mi mente el pasaje de la Biblia que se encuentra en Salmos:

“¡Ya estoy cansado de llorar! Por las noches lloro tanto que mis lágrimas empapan mi almohada”.

Salmos 6:6 (TLA)

Leí el pasaje completo y me encontré con que, debido a su pecado, David sentía que estaba bajo el enojo de Dios. Por lo tanto, clamó a Dios para que aliviara el castigo. Quizás no sea la misma situación por la que nosotros estemos pasando, pero ¿cuántas veces nos hemos sentido igual que David? Llorar por las noches hasta empapar nuestra almohada; llorar por situaciones que no entendemos, situaciones que se escapan de nuestras manos, que nos hacen perder el ánimo y lo único que podemos hacer es expresar entre susurros: ¡Ya no puedo más!

Muchos personajes de la Biblia llegaron a sentirse de la misma manera, pero las historias nos cuentan cómo recobraban su ánimo en el Señor. En 1 Samuel 30, nuevamente David estaba pasando una situación de angustia, pero en el verso 6 dice: “Sin embargo, David confiaba en que Dios podía ayudarlo, así que se animó”.

Hoy quiero animarte a que te levantes y dejes que el Señor siga haciendo su obra en ti, recobra tu ánimo en el Señor. Tranquilo, tranquila, entiendo perfectamente que es más fácil decirlo que hacerlo, puede que hayamos tenido una mala noche, pero la alegría del Señor viene al amanecer. Piensa por un momento todo lo que ha querido detenerte no es más que el enemigo temiendo por lo que Dios puede hacer a través de ti para bendición de los demás. ¡Levántate, recobra tu animo y pelea la buena batalla de la fe!

Si te quedaste picado por leer más...