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Denísse Cortez

22 de agosto de 2021

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¡Sí quiero!

Hace unos días escuchaba la noticia que acá en Guatemala se cerraba el día con aproximadamente 4,580 casos positivos de covid-19; una noticia alarmante que quizás a algunos ni les preocupe. Luego escuché la radio, lo curioso del caso era que estaban orando por muchas personas que pedían sanidad a Dios, entonces recordé que en la Biblia hay varias historias en donde las personas pedían sanidad. Entre las que puedo mencionar esta la historia de una mujer que había estado sangrando durante 12 años, acudió a Él y lo tocó con fe, sintió que el poder fluyó de Jesús (Marcos 5:30). Al enterarse de cuán bueno, amable y cariñoso fue Jesús, tuvo fe para creer que Él la sanaría. Tan convencida estaba (incluso cuando la condición en su cuerpo todavía era evidente) que dijo: «Si tan solo toco su ropa, seré sana». ¿Experimentó su sanidad primero antes de creer? No. Ella creyó primero en la bondad y el poder de Jesús, actuó con fe y solo entonces sintió la sanidad en su cuerpo.

Leyendo más historias de las personas que fueron sanas, me encuentro con una que estremece mis sentidos y me hace volver en sí para recordar que Jesús aún quiere sanarnos. La historia se trata de un hombre enfermo de lepra, una enfermedad de la piel, el hombre se acerca a Jesús y le dice: “Señor, si tú quieres, puedes sanarme y dejarme limpio” a lo que Jesús reaccionó extendiendo su mano y lo tocó. Prepárate para lo que estás a punto de leer: “Sí quiero” dijo, y al instante el hombre fue sano y la lepra desapareció (Mateo 8:1-4).

Él mismo Dios de ayer que sanó a las personas que se le acercaban es el mismo Dios que puede sanarte hoy. No sé cuál sea la enfermedad por la que estés pasando, ¡solo cree! Él quiere sanarte. Y si ya te sanó, ve y comparte tu testimonio con otras personas para que su fe siga creciendo en el Señor.

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