Esta frase siempre me ha parecido un poco antipática, casi siempre la gente la dice sin pensar realmente cómo se puede sentir la persona a quien va dirigida.
Hace un par de años estuve atravesando por una situación difícil, algunas personas me dijeron cosas como: «Hay gente que de verdad está sufriendo y no se andan quejando ni queriendo llamar la atención»; «Los hijos de Dios no tienen que sentirse deprimidos»; «Es pecado tener esos pensamientos»; y no podía faltar el «Hay que echarle ganas, todos tenemos problemas». Esas «muestras de apoyo» tuvieron el efecto contrario, solo me sentí peor por no poder ser capaz de superar algo que aparentemente no era tan difícil.
Creo que todos hemos visto en alguna ocasión en redes sociales publicaciones relacionadas con el hecho de que echarle ganas no es suficiente para superar la depresión o la ansiedad, que hay que ir a terapia, pero a veces no contamos con recursos para ir a terapia o simplemente no sabemos a quién acudir o nos da vergüenza admitir que no somos capaces de afrontar la situación.
Mientras escribía esto, vino a mi mente un versículo, ¿me creerías si te digo que Dios le dijo a Josué échale ganas? En el libro de Josué podemos encontrar esta cita:
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
Josué 1:9 (RVR1960)
Dios le dijo a Josué que se esforzara, pero también que confiara en que Él estaría a su lado. Este es el punto al que quería llegar, tenemos que esforzarnos o echarle ganas, sí, pero más importante aún es confiar en que Dios nos dará la fortaleza para afrontar cualquier situación difícil que llegue a nuestra vida. Te invito a que dejes de intentar tú solo, buscar ayuda también es una forma de esforzarse y se requiere de valor para hacerlo. Y si conoces a alguien que está pasando una situación difícil, trata de ser un poco más empático y ofrecer tu apoyo incondicional, ofrecer algo más que un échale ganas.