Hace unos meses estaba por iniciar un proyecto el cual me iba a tomar más o menos 5 o 6 meses completarlo. Cada vez que empiezo algo siempre pienso: ¿Será que me va a ir bien?, ¿será que solo voy a perder el tiempo?, así que me tomo un tiempo para analizar e ir a lo seguro. Esta vez no fue tan así, empecé a dudar y estaba muy indeciso con respecto a qué hacer, y de repente, en un sueño experimenté claramente cómo Dios me dio a entender que me sintiera seguro, que Él estaría conmigo en todo lo que hiciera.
Cuando aprendemos algo nuevo, algunos tienen la capacidad de aprenderlo de inmediato y a otros les toma un poco más de tiempo en aprender, pero lo terminan logrando. Pero si no ponen en práctica eso que aprendieron, se les va a olvidar; lo mismo pasa con las promesas de Dios. Cuando leemos la Biblia y nos es revelada alguna promesa, en primer lugar es necesario creerla, y segundo debemos ponerla en práctica; si no hacemos esto, segundo se nos va a olvidar. ¿Alguna vez te ha pasado? En mi caso tengo que ser sincero y decirte que sí, a veces se me olvida, especialmente cuando las cosas se ponen difíciles y por alguna extraña razón la duda llega. Por otro lado, también es una oportunidad para recordar las promesas y poner en práctica nuestra fe. La pregunta es ¿usamos los momentos difíciles para dudar o los aprovechamos para recordar las promesas?
Dios no es un hombre; por lo tanto, no miente.
Números 23:19 (NTV)
Él no es humano; por lo tanto, no cambia de parecer.
¿Acaso alguna vez habló sin actuar?
¿Alguna vez prometió sin cumplir?