Nosotros como jóvenes estamos aprendiendo a vivir, solucionar nuestros problemas y vamos madurando poco a poco; a otros que nos tocó madurar demasiado rápido por circunstancias y, muchas veces no nos sentimos preparados para la vida, nos sentimos en un túnel que no tiene ni pies ni cabeza, ni entrada ni salida, y nos metemos en un hoyo; creemos que como no hay nada claro, nada nos saldrá; llegan los problemas emocionales donde nos metemos y ya no sabes cómo salir.
Dios llega en el momento indicado para tocar a la puerta de tu corazón y hacerte ese llamado, y decirte: —Ya no dudes más. Yo sé el potencial que tú tienes, sé que puedes dar más. Pero tú dices: —¿Por qué yo Dios?, ¿por qué a mí?, ¿por qué yo si hay otras personas mejores que yo. Él te vuelve a decir: —Tal vez no lo has entendido bien, pero yo no busco personas perfectas, yo busco pecadores. Dios también quiere decirte que lo que has pasado no ha sido por gusto, no ha sido porque Él no te ama, sino porque sabe la fortaleza que ha dado y el material del cual te hizo.
Dios te está llamando a ti para sacarte de donde estás, pero es necesario que atiendas esa llamada que Él te está haciendo. Y no tengas miedo porque lo que tú tienes no lo tiene nadie más, lo que tú puedes hacer no lo puede hacer nadie más. No dudes de lo que Dios tiene para ti porque no te va a poner una prueba que no puedas soportar. Él te hará las llamadas que sean necesarias para que sepas lo que tú puedes hacer y los dones que depositó en ti, lo que llegarás a hacer. Recuerda que los sueños de Dios no siempre son los mismos que los tuyos, pero Dios te llevará más allá de lo que tú puedas imaginar. Yo solo quiero dejar algo en tu corazón: Dios te está llamando, ¿atenderás esa llamada?