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Alba Chalí

12 de octubre de 2020

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Corramos hacia Dios lo más rápido que podamos

El atleta Usain Bolt, once veces campeón mundial, ha sido uno de los corredores más veloces del mundo con una velocidad de 45 km/h. Creo que como creyentes debemos superar la marca de Bolt para correr hacia Dios cuando enfrentamos situaciones difíciles.

Todos hemos experimentado algún tipo de crisis. La Biblia nos relata varios ejemplos de personas que enfrentaron crisis como Job quien sufrió pérdidas humanas, económicas y enfermedad o Zacarías y Elisabet que no podían tener hijos. Leemos que cada uno de ellos era íntegro, esto me da a entender que aun la integridad no funciona como un repelente de problemas.

¿Cuál es tu crisis? Quizá sea la pérdida del empleo, alguna enfermedad, problemas familiares, una ruptura amorosa, la pérdida de un ser querido, heridas emocionales, etc. ¿Qué hacemos cuando atravesamos estas situaciones? Corremos con el médico, psicólogo, amigo, abogado, etc. Confiamos en nuestras fuerzas y si esto no resulta, entonces acudimos a Dios. Hacemos las cosas al revés. ¿No crees que primero debemos correr a Dios y luego con los demás?

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

Mateo 6:33 (RVR1960)

Enfatiza buscar a Dios antes que todo lo demás, que Dios no sea nuestra última opción. ¡Corramos hacia Él a nuestra mayor velocidad, no ignorando sus promesas!

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