En física existe el concepto de caída libre. Básicamente es el movimiento de un objeto cuando cae verticalmente, se desprecia el rozamiento con el aire o cualquier obstáculo. En esencia, existen tres escenarios en los que se aprecia este movimiento: porque un solo objeto se deja caer desde cierta altura, porque antes fue lanzado hacia arriba y luego la gravedad hizo su trabajo o porque alguien o algo lanza el objeto hacia abajo.
Considero que a veces somos nosotros los objetos que vamos en caída libre, ya sea que estábamos bien y de pronto las cosas empiezan a salir mal, íbamos en ascenso logrando muchas de las cosas que queríamos y luego las cosas se empezaron a torcer o quizá, un algo ocurrió y a raíz de eso nos venimos en picada.
Si empezar a caer en diferentes circunstancias ya es malo, es peor no saber qué hacer. Durante la segunda guerra mundial un proyectil enemigo alcanzó a un piloto mientras volaba. Este se vio involucrado en una gran caída sin poder hacer nada, por fortuna, cayó en un área pantanosa y logró sobrevivir. Cuando le preguntaron cuál era la peor sensación que había sentido, él contestó que querer aferrarse al vacío había sido lo peor. Ponte en los zapatos del piloto. Estás volando y un proyectil enemigo logra golpearte, estás cayendo sin paracaídas y en desesperación intentas aferrarte a la nada; sabes que no va a funcionar, pero no sabes qué hacer, actúas nada más que por instinto.
A veces sentirás que estás en caída libre por una u otra razón. Todos pasamos por circunstancias difíciles. Incluso, hoy por hoy les digo que no estoy en mi mejor momento, ni emocional, sentimental, espiritual y académicamente, por mencionar algunas. Si fuera un equipo de fútbol, diría que no estoy bien en ninguna de mis líneas.
Hubo un tiempo durante esta pandemia en que creí estar en uno de mis mejores momentos, sentía que las cosas me iban a salir bien y que iba a lograr los cambios que son necesarios en mi vida, sin embargo, duró poco y más bien me vine en picada.
Personajes de la Biblia como Job que lo tenía todo en abundancia y lo perdió, Sansón que parecía ser un héroe y por dejarse engañar perdió su fuerza o David, descrito como un hombre conforme al corazón de Dios que terminó cometiendo adulterio; todos parecían estar en un gran momento hasta que empezaron a venirse abajo. Al final, por misericordia de Dios aún fueron utilizados para cumplir su propósito y algunos recuperaron lo que tenían.
En términos de física, un objeto no puede cambiar su trayectoria a menos que una fuerza externa actúe sobre él. Dios es la fuerza externa que necesitamos para cambiar nuestra situación, quizá no la situación como tal, pero sí nuestra perspectiva y poder así darles un sentido a las cosas. Dios es un gran estratega y puede usar cualquier cosa para cumplir los planes que tiene.
No te desesperes, busca ayuda si lo necesitas, acude a personas que sabes que pueden aconsejarte de forma correcta, confrontarte y sobre todo, busca a Dios que es quien hace los milagros.