Es una de las frases que me encanta decir: Dios sigue siendo Dios. Aun cuando las cosas no salen como esperamos, Dios siendo grande en misericordia en amor hacia nosotros. La verdad es que Dios no puede cambiar, su Palabra dice que no hay sombra de variación en Él (Santiago 1:17), es por eso que Él sigue teniendo el poder para sanar, proveer, restaurar, cambiar, transformar… Todo lo que podamos necesitar está en sus manos y sólo Él decide cuándo responderá nuestra petición.
Los grandes milagros que observamos en la Palabra fueron provenientes de personas con una gran fe. Muchos personajes bíblicos tuvieron una fe enorme y por eso recibieron su milagro. Esto nos lleva a preguntarnos: ¿será que nosotros somos como esos hombres y mujeres que nos muestra la Biblia? Personajes llenos de convicción, de confianza y poder de lo alto, con una fe aguerrida, capaz de arrebatar sus bendiciones.
Es necesario que nosotros como hijos de Dios aprendamos de estos grandes hombres y mujeres de fe, que vayamos a la presencia del Señor en busca de nuestros milagros y que podamos entender que suceda lo que suceda Dios sigue siendo Dios y si en su soberanía no nos ha entregado alguna cosa que estamos pidiendo, es porque Él sabe lo que es mejor para nuestras vidas.
Así que, aunque no entendamos el porqué de las situaciones, debemos ser agradecidos porque Dios tiene el control de todas las cosas. Descansa en Él, confía en Él te aseguro que eso te traerá paz.
Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.
Jeremías 29:11 RVR1960