Al principio de la pandemia en la mayoría de los países se obligó al uso de caretas o mascarillas por la propagación del covid. Un dato curioso es que las mascarillas se han usado desde que existe la humanidad. En Génesis 3:7 Adán y Eva reconocieron su desnudez y trataron de cubrirse con hojas colocándose así una «máscara» para cubrir su vergüenza.
La palabra hipócrita viene del griego ὑποκριτής que significa ‘actor o actriz’. Esta a su vez se desprende del verbo ὑποκρίσιν que se traduce como ‘actuar o pretender’. En su origen el término ‘hipócrita’ no tenía connotaciones negativas ya que los actores griegos desempeñaban varios papeles, demostraban diferentes máscaras para representar varios personajes. En la actualidad, la palabra hipócrita suena fuerte y se usa para referirse a nosotros cuando actuamos sin ser actores o actrices en la vida cotidiana fingiendo ser personas que no somos, mostrando falsas acciones, o peor aún, encubriendo pecados con la intención de pretender que no pasó nada y engañar a las personas y a nosotros mismos… ¿y a Dios?
Quitémonos las máscaras en la familia con las que mostramos fotos en las redes fingiendo ser buenos hijos, esposos, hermanos etc., cuando en realidad no se honra a los padres, se provoca la ira de los hijos, faltamos a los votos de amarnos en toda situación…
El amor sea sin fingimiento, aborreciendo lo malo y adhiriéndose a lo bueno.
Romanos 12:9 (RVA)
Quitémonos las máscaras con los amigos no hablemos a sus espaldas, no abracemos si no sentimos hacerlo, no digamos frases bonitas si no son lo que pensamos; mostremos una amistad sincera donde amemos a nuestros amigos como a nosotros mismos.
Quitémonos las máscaras en el trabajo o estudio y no demos impresiones falsas, más bien trabajemos para Dios y no para los hombres.
Quitémonos las máscaras en la congregación y no finjamos ser adoradores cuando algo anda mal en nuestra vida, mostremos una vida en victoria. Jesús dice en Juan 8: «Ni yo te condeno. Vete y no peques más».
Que nuestras vidas sean un testimonio de Él. Aprendamos a vivir en honestidad para que personajes como Arjona no nos dediquen la canción de Jesús es verbo, no sustantivo.