Ignite

Nelson Hernández

24 de enero de 2022

Compartir en

Más allá

Estamos inmersos en una sociedad que cada vez nos guía más hacia lo material, donde vale más lo que cargas puesto que lo que llevas dentro, más dinero significa más “amigos” a tu alrededor; pero cuando se acaba el dinero… Lo que has construido con el dinero, así como viene se va. La mayoría de las personas viven una vida vertiginosa y están en un línea muy delgada de caer en “vivir para trabajar”.

¿Qué hacemos en medio de todo esto?

Debemos guiarnos por nuestras metas, no por las metas de otros y, cuando alcancemos cierto éxito, sigamos con los pies en la tierra, sabiendo de dónde venimos y hacia dónde vamos, pero sobre todo, confiemos en Dios.

En unos cuantos versículos de Salmos 37:1-6 nos dice qué debemos hacer:

1 No te enojes
por causa de los malvados,
ni sientas envidia
de los malhechores,

pues son como la hierba
que al cortarla pronto se seca.

Tú debes confiar en Dios.
Dedícate a hacer el bien,
establécete en la tierra
y mantente fiel a Dios.

Entrégale a Dios tu amor,
y él te dará lo que más deseas.

Pon tu vida en sus manos,
confía plenamente en él,
y él actuará en tu favor;

así todos verán con claridad
que tú eres justo y recto.

Salmos 37 (TLA)

En el libro de Santigo también encontramos:

Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma.

Santiago 2:17 (RVR1960)

Es bueno confiar en Dios, pero también es bueno esforzarse para alcanzar tus metas y, cuando alcances tus metas sabrás, que Dios te ayudó para llegar hasta ahí.

Pon tu fe en Dios, esfuérzate, sé valiente, no confíes en lo que el mundo te ofrece y llegarás muy lejos.

Si te quedaste picado por leer más...